"El tiempo es el mejor autor, siempre encuentra el final perfecto."

C. Chaplin

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miércoles, 1 de enero de 2014

Moda Victoriana



Alrededor del 1800 el estilo de vestido que estaba en boga en Europa era el denominado estilo imperio-empire gown- más identificado con el período de la Regencia que con la era Victoriana.


El diseño era sencillo, con cintura alta, con un lazo hasta los tobillos dejando ver los pies. Las mangas cortas tipo farol o largas ajustadas. Bajo el vestido, elaborado con telas muy finas como muselina se usaban enaguas de algodón y una especie de sostén llamado "zona" para sostener el pecho.

Para protegerse del frío las damas usaban abrigos de lana fina; uno de los modelos utilizados era la chaquetilla corta tipo torera, con mangas abullonadas y doble botonadura. En otras ocasiones se cubrían con chales-shawls.


Los mob caps o cofias de algodón blanco tan populares en el siglo XVIII y los primeros años del XIX utilizados para cubrir la cabeza en el interior del hogar fueron evolucionando hacia los bonnets, un sombrero de ala ancha que se ataba bajo la barbilla.


A medida que avanzaban los tiempos los trajes fueron haciéndose más recargados, con bordados, telas llamativas y caras como el terciopelo y la seda. Estos vestidos eran ajustados al cuerpo, de mangas largas, chaquetas estrechas y vuelo en las faldas que se conseguía con aros y crinolinas.


Hacia 1870 un nuevo vestido se hizo popular: el hourglass dress. Su forma de reloj de arena con un cuerpo muy ceñido, destacando el busto y la cintura para hacerse más ancho en la cadera. El vestido era largo y se estrechaba a la altura de los tobillos, lo que hacía difícil caminar. Los materiales utilizados eran el satén, sedas, bordados para las ocasiones formales y lana, algodón y terciopelo para los paseos.


Los sombreros eran más pequeños, de ala corta, pero muy recargados con adornos, plumas, guirnaldas y hasta pájaros!.


En la última década del siglo, la mujer comenzó a liberarse de los polisones y crinolinas, reemplazándolos por enaguas y pantaloncitos. Las vistosas exageraciones del siglo dieron paso a faldas circulares  cerradas con un cinturón y acampanadas en la parte inferior, ligeramente más cortas dejando ver sus botines. Completaba el vestuario blusa de cuello alto y mangas abullonadas y una chaqueta corta y ajustada.

La cabeza se cubría con un sombrero pequeño y poco adornado o por un sombrerete de paja con lazo o pluma chica.

Los complementos más utilizados en las mujeres victorianas eran los parasoles, bolsos tipo bombera adornados con azabaches y hechos de satén y terciopelo con bordados, abanicos y mitones.


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